John L. Savage y Hoover Dam

La construcción de la presa Hoover, en el rió Colorado de los Estados Unidos, fue todo un triunfo de ingeniería que tuvo un gran impacto psicológico en la población norteamericana. Se erigió en pleno desierto luego de la gran depresión de 1929 por lo que se convirtió en una significativa fuente de empleo para un gran número de personas. El megaproyecto permitiría la racionalización de la escasa agua de la zona para fines agrícolas y domésticos. En adición, habría unos 2080MW de energía eléctrica disponibles, a través de su estación generadora compuesta por dos cuartos de máquinas a cada lado del rió. El inicio de la obra se retrasó varias décadas debido al enorme reto técnico y económico que implicaba su ejecución, la cual termino aglomerando en su estructura el esfuerzo de miles de trabajadores. Entre las personas que destacaron en su concepción se encuentra el ingeniero civil John L. Savage (1879-1967), quien fuera una figura de especial interés y cuyo ingenio destacó notablemente en su generación.
Naturalmente, detrás de toda obra maestra habrá, al menos, un creador audaz. En el caso de las grandes obras de ingeniería, tiende a darse muy poco crédito a sus autores. En parte porque aquellas son más fruto del esfuerzo en conjunto que del individualismo y en parte porque la ingeniería, como arte, vende muy poco. Ello provoca el desdén hacia mentes brillantes e ignotas como la de Savage, quien fue uno de los diseñadores de presas más notables de todo el mundo y un pionero que lidero el diseño de muchos embalses que dieron vida al desierto oeste de los Estados Unidos. Tambien en China de los años 40´s, fue como emisario de los Estados Unidos al gobierno de Chian Kai-Chek y realizó una propuesta visionaria de lo que él llamaba “la presa de los sueños”, para contener las aguas del rio Yangtze. La obra se realizaría más de medio siglo después bajo el nombre de Tres Gargantas y se convertiría en la represa más grande de la historia.

Papel destacado

“El primer ingeniero billonario” (no por sus honorarios sino por las obras que supervisó) fue un apodo que algunos sensacionalistas pusieron a Savage. Por sus colegas era mas conocido como Jack “Dam” (Jack “Presa”), aludiendo a su extensa experiencia en la construcción de embalses, siempre en su rol de ingeniero jefe de diseño de la Oficina de Reclamaciones de los Estados Unidos. Aquí introdujo el método de carga de prueba para el análisis de arcos, el cual se tornó una herramienta muy útil en el análisis estructural de las presas.

 

La represa Hoover

La revolucionaria participación de Savage en el diseño de la presa Hoover (construida entre 1931-1936) le dio su mayor empujón hacia la notoriedad. Esta había sido diseñada en una etapa preliminar por Frank E. Weymourth, sin embargo Savage logro resolver inconclusos problemas de diseño y ejecución. La represa fue en su momento la estructura de concreto más grande construida por el hombre. El monolito de 726´ de alto, 1244´ de largo y 660´ en la base requirió de nuevas técnicas de análisis de carga y sistemas de enfriamiento del concreto. Savage y su equipo de diseño tuvieron que generar una enorme cantidad de conocimientos para poder viabilizar la construcción de forma efectiva. Hasta entonces no se había incursionado jamas en ningún proyecto que involucrara el vertido de concreto en esas proporciones. Los ingenieros determinaron que, debido al calor de hidratación del cemento, el concreto podría permanecer húmedo por unos 125 años. Varias estrategias fueron puestas en práctica para superar este problema. En primer lugar, se suscribió un acuerdo de tres años con la Universidad de California para desarrollar cementos de bajo calor de hidratación y realizar pruebas relacionadas con el curado. También se decidió levantar la estructura en columnas adyacentes de área lo suficientemente pequeña para que el concreto no desarrollara grietas durante el curado. Otra novedad, hasta el momento no utilizada, fue el bombeo agua fría vía tuberías de 2´´ embebidas en el concreto, lo que permitió extraer gran parte del calor y permitir que las columnas se encogieran si riesgo de agrietarse. Tanto las tuberías de enfriamiento como las juntas de las columnas fueron luego rellenadas con lechada a presión para sellar toda hendidura y brindar cohesión al descomunal e imponente bloque de concreto de 4.3 millones de yardas cubicas.

Para la construcción de la represa el gobierno sería el responsable de suministrar a los contratistas todos los materiales y equipamientos permanentes. Esto obligo la instalación de varias fábricas en el lugar de instalación, que era poco menos que el medio de la nada. Las planta de agregados y concreto así como también una sofisticada instalación para la confección de tuberías metálicas de 30 pies de diámetro y 3 pulgadas de espesor, tenían volúmenes industriales. Incluso se fundó una ciudad completa para albergar a los trabajadores. Para desviar el curso del rio durante la fase de construcción se excavaron en la roca 4 túneles de 56´ de diámetro y más de 1km de largo cada uno. Esto implicó un movimiento de tierra de más de 1,500,000 yardas cubicas.

La imponente obra conserva hoy día su atractivo especial, el cual debió dejar estupefacto a aquellos que la contemplaron en su fecha de apertura. Atrae anualmente cerca de un millón de visitantes. La impresión de su paisaje resulta en extremo majestuosa, con sus azules aguas y el desbordante tono rojizo del cañón.

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