La Industria Enferma

El pasado mes de Junio,
Pacific Gas & Electric haturbinedeck2007-large
tomado por sorpresa a
gran parte de la opinión pública
tras haber anunciado el cierre
definitivo de la planta nuclear de
Diablo Cañón para el año 2025.
Con ello se pone fecha de término
a la existencia de la controversial
obra de ingeniería moderna
y la industria nuclear estadounidense
sufre un duro revés. Ante
los tangibles efectos del calentamiento
global, los reactores nucleares
son considerados como
una alternativa para la producción
de grandes cantidades de
electricidad libre de gases contaminantes.
Aunque es bien conocido
que con este instrumento
existen otros retos económicos y
medioambientales.
La central nuclear de Diablo
Cañón está ubicada en las cercanías
de Avila Beach en el estado
de California en uno de esos
rincones exquisitos que tiene la
costa del pacifico norteamericana.
El complejo, inaugurado
en 1985 a un costo aproximado
de $5.8 billones, consiste de dos
reactores de agua presurizada y
suple aproximadamente el 8%
de la energía que se consume en
California. El cuarto de máquinas
se destaca por su singular
diseño. En él se albergan 2 generadores

The Diablo Canyon Nuclear Power plant at the edge of the Pacific Ocean in San Luis Obispo, Calif., as seen on Tues. March 31, 2015.

gemelos con capacidad
de 1,100MW cada uno (notar
que la electricidad que producen
La Industria Enferma
estas unidades de forma combinada
es 2,200MW, la cual sería
suficiente para satisfacer la demanda
de energetica en República
Dominicana). La energía es
inyectada a la red por medio de
tres circuitos de transmisión de
500kV.
Desde sus inicios la construcción
de la central enfrentó enorme resistencia
por parte de activistas y
otros sectores. Tres años después
de iniciados los trabajos se descubrió
que el lugar del emplazamiento
se encontraba a unas
tres millas de la falla de Hosgri.
Esto creo pánico en la población
local debido al peligro latente de
terremoto y Tsunami. Para 1981,
en lo que fuera el mayor arresto
en la historia de los EE.UU.,
unos 1,900 activistas fueron arrestados
debido a protestas realizadas
en el lugar de instalación.
Después de años de retrasos, las
unidades 1 y 2 se conectaron a
la red en 1985 y 1986, respectivamente,
con permisos de operación
hasta 2024 y 2025.
En 2009 PG&E sometió una aplicación para renovar las licencias
por un periodo de 20 años adicionales.
Sin embargo, la compañía
retiro sus peticiones después del
desastre nuclear ocurrido en la
central de Fukushima Dai-ichi
(Japón, 2011) hasta tanto se llevaran
a cabo nuevos estudios
para evaluar la seguridad de la
central ante terremotos. Aunque
los informes de tales estudiosno
se han hecho públicos, especulaciones
apuntan a que los
hallazgos pudieron influir en la
inesperada decisión de cerrar la
planta nuclear. Otros creen que
la clausura obedece exclusivamente
a factores económicos.
En promedio, la vida util de una
central nuclear es de unos 30
años, debido principalmente, a
la corrosión quimica provocada
por la radiación. Quizás, las inversiones
futuras necesarias para
mantener operacional la planta
de Diablo Cañón, a partir de la
fecha en que expire su licencia,
no permitirán que esta sea lo
suficientemente rentable. Ejemplos
recientes han mostrado el
riesgo financiero que puede representar
el extender la vida útil
de una planta nuclear. En 2013,
la compañía Southern California
Edison cerró permanentemente
la central de San Onofre
después de que las remodelaciones
realizadas dos años antes,
con la intención de agregar vigencia
por al menos 20 años, dieran
al traste con falla prematura
de unos 3,000 tubos de los generadores
de vapor. Un problema
similar también sucedió el mismo
año cuando Duke Energy
anunció que cerraría su planta
nuclear de Cristal Lake debido a
que durante el proceso de sustitución
de los generadores de vapor
se produjeron grietas en las
paredes de concreto del edificio
de contención.

Puede que el riesgo medioambiental
asociado con la central
de Diablo Cañón, resulte demasiado
alto para la integridad
institucional PG&E. La compañía
no puede darse el lujo de
verse nuevamente afectada por
malas prácticas en el manejo de
desechos contaminantes. Durante
1952 y 1966 la empresa
uso Cromo Hexavalente (hoy día
reconocido como un carcinógeno)
como aditivo anticorrosión
en el agua utilizada en las torres
de enfriamiento de su estación
compresora para la transmisión
de gas natural en Hinkley.
El agua era vertida en depósitos
revestidos no obstante se produjo
la fuga hacia el subsuelo y con
ello la contaminación de los depósitos
acuíferos. PG&E fue demandada
por los ciudadanos de
Hinkley afectados por cáncer y
después de años en los tribunales
tuvo que pagar $333 millones, el
monto más grande jamás pagado
en una demanda de acción directa
en la historia de EE.UU. Luego
tendría que pagar $315 millones
adicionales en otras demandas
y cumplir con un lento proceso
de saneamiento del subsuelo que
hasta la fecha le ha costado más
de $750 millones. El caso fue
llevado a la pantalla grande en la
película Erin Brokovich, que le
valió un Oscar a Julia Roberts.

Se estima que cerrar Diablo
Cañón costará unos $3.8 billones.
Dado que el proceso de
desmantelamiento de una central
nuclear se puede tornar una
Un doloroso precedente
tarea compleja que puede tardar
desde 5 hasta 60 años, dependiendo
del método que se utilice.
Por lo general, una vez que las
instalaciones son apagadas son
mantenidas prácticamente intactas
y el tiempo es utilizado
como agente descontaminante
hasta que los elementos radioactivos
de los distintos componentes
decaen a elementos estables y
entonces es factible el desmantelamiento
mediante procedimientos
más económicos.
Entre los mayores adversarios de
la industria nuclear esta la disponibilidad
barata y todavía vasta
de combustibles fósiles como
el gas natural y el carbón. Aunque
en el contexto actual el cierre
de la planta está más que justificado,
no deja de ser impactante
que instalaciones de esta envergadura,
en donde se invirtierón
tantos recursos y que todavía
son técnicamente aprovechables,
simplemente se descarten. Inutilizando
lo que alguna vez fue
considerado un moderno instrumento
del progreso.
Cuando la idea de energía barata
e ilimitada se disemino como
pólvora en el mundo, el futuro
de la industria nuclear era
promisorio. Hoy día, la realidad
es distinta. Y es que, desde
su nacimiento en la década de
los 50´s, el modelo económico
de la energía atómica no ha
probado ser lo suficientemente
consistente ni autosuficiente
para proveer al mundo de una
solución energética masiva. En
este sentido, David Rittenhouse
Ingles (La Energia Eólica, 1982)
nos relata lo que “Richard A.
McCormack, un alto funcionario
de General Atomic y antes
de Combustion Engineering,
dijo a mediados de 1975: <<La
causa de nuestro malestar en la
naturaleza del negocio nuclear
en sí… Nació del gobierno y fue
deliberadamente estimulado con
políticas estatutarias y administrativas
a crecer mas allá de una
adolescencia de apoyo oficial.
Pero el negocio nunca tuvo bases
firmes y la magnitud de los
problemas para lograr su establecimiento
en el sector privado
nunca fuerón debidamente apreciados>>
Despues de destacar
su complejidad tecnológica, su
voracidad de capitales y la medida
en que sigue necesitando del
apoyo oficial, agregó <<Francamente,
somos una industria enferma>>”.
Estación crompresora de gas natural en Hinkley

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